Por qué sufrimos calambres y cómo prevenirlos

calambres

¿A alguien no le ha pasado que ha ido a estirar una pierna y se ha quedado en el intento? ¡A mí más de una vez! Siempre que me ha ocurrido le he echado la culpa a un mal estiramiento antes de la clase pero parece que puede haber más de una causa y conviene conocerlas para poder prevenirlas.

Este artículo lo he leído en una página que consulto frecuentemente: http://www.amantesdeldeporte.com y me ha parecido interesante compartirlo con tod@s vosotr@s.

“Los calambres musculares son una de las molestias más comunes que pueden sufrir deportistas y aficionados. En determinadas ocasiones un tanto puntuales, se perciben también por personas que no realizan actividad física alguna, aunque estos sean los casos menos comunes.

En el presente artículo te contaremos qué son los calambres musculares, por qué los sufren muchas personas y por supuesto, de qué manera prevenirlos. Para conocer la propuesta completa deberás leer el siguiente artículo.

Los calambres representan una situación que no reviste mayor gravedad pero que sí genera un inmenso dolor, y se generan producto de un pequeño espasmo sufrido por el músculo. Los mismos suelen surgir después de realizar una actividad física prolongada o en determinadas ocasiones, por la noche cuando se está descansando.

Aunque la causa fundamental de los calambres no se conozca con exactitud, se pueden precisar algunas cuestiones acerca del por qué los sufrimos. Una teoría que aún hoy cuenta con innumerables adeptos, es aquella que indica a los calambres como una consecuencia directa de la deshidratación. Tras un entrenamiento intenso, el cuerpo humano se presenta incapaz de absorber el oxígeno necesario que genere una oxidación de la glucosa.

En ese marco, se produce una acumulación excesiva de ácido láctico y es entonces donde se da lugar al calambre muscular.

Hay otras posturas en relación a las causas de los calambres, que si bien son menos reconocidas resultan también verosímiles.  La falta de electrolitos puede operar en beneficio de la aparición de calambres y los mismos también pueden ser producidos como consecuencia de una disfunción motoneuronal, en ese sentido, ambas propuestas resultan también validas.

¿Cómo prevenir los calambres?

La deshidratación es  una de las causas más aceptadas por los expertos en función de la gestación de calambres. De esa manera, es preciso entender que la prevención girará en torno a ella, y por añadidura, nos permitirá evitar sufrir este tipo de dolores.

Para prevenir los calambres deberemos entonces estar siempre bien hidratados, antes, durante y después de realizar ejercicios. Si bien la hidratación es indispensable para fortalecer nuestro rendimiento y cuidar nuestra integridad física, en este caso particular también nos ayudará a no sufrir calambres musculares, tan molestos y dolorosos para nuestro organismo.

En otra dimensión, vale entender que si la causa de los calambres se enmarca en la falta de electrolitos, se podría solucionar esta problemática muscular por medio de la ingesta de alimentos ricos en calcio, potasio, magnesio y sodio. Las verduras y los frutos secos son algunos de los más recomendables.

Por último, si entendemos que la causa de los mismos es una disfunción motoneuronal, la mejor forma de prevenir los calambres es estirando nuestros músculos de manera correcta cuando dejamos de entrenarnos.”

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Mareos y Nauseas… ¡Pole giratorio!

spinQuizás es porque he descansado demasiado estas vacaciones y me he alejado de la barra más de lo que tendría que haberme alejado…,  el caso es que al retomar de nuevo la barra lo hice con mucha energía y ganas acumuladas. Y fruto de esas energías se sucedieron unos giros que hacían que me alejase de la barra dando tumbos y con una imagen un tanto deplorable.

A veces me encanta pegarme a la barra para potenciar el giro y me parece que revivo los columpios giratorios de mi infancia y seguramente por eso esa sensación me transmite cierta felicidad. Casi siempre termino la figura con cierto mareo pero para tranquilidad de las que lleváis poco tiempo os diré que eso se va pasando, por un lado aprenderéis algún truco como mirar a algún punto fijo de la barra, y por otro lado vuestro cerebro también os ayudará siendo menos sensible a esas exposiciones al giro prolongado.

Pero esta vez he sentido los giros con más intensidad que nunca así que me animé a buscar por si había algún truco más que no supiera.

Lo primero que he encontrado es que a todas nos pasa lo mismo y está casi garantizado: cuando empieces te vas a marear. No queda otra 🙂 pero tranquila, con el tiempo aprenderás a controlar los giros en el pole y a que no sean ellos los que te controlen a ti.

Con el entrenamiento se suprimen las señales de desequilibrio. Por ejemplo los bailarines de ballet realizan unos giros impresionantes sin parpadear. Hay ya estudios que sugieren que a través de los años de entrenamiento ayudan al cerebro a adaptarse de tal manera que pueden evitar sentirse mareados al realizar las piruetas. Parece que esto ocurre al eliminar las señales procedentes de los órganos del equilibrio del oído interno.

Ciencia aparte vamos a lo que nos interesa del asunto: la práctica del giro.

Es importante aprender a controlar el giro. A veces nos entra miedo porque estamos cogiendo más velocidad de la que nos gustaría y nos apretamos más contra la barra por miedo a salir volando de ella ¡con lo que  aceleramos todavía más el giro! Si quieres frenar un giro es importante desplazar el peso lejos de la barra, por ejemplo abriendo una pierna, o un brazo, etc.

Si pese a tus esfuerzos terminas mareándote mucho y tienes sensación de que vas a ir al suelo resiste la tentación de arrodillarte o sentarte y salta; pequeños saltos seguidos ayudan a tu sentido del equilibrio a reencontrarse consigo mismo.

Con el tiempo te harás con el giro. Y es muy interesante ya que la fuerza que ahora te asusta y que parece que te va a tirar y te produce mareos será la fuerza que te permita realizar transiciones impensables en barra estática.

Y como dice Vicky Gámez en su artículo ¿Cómo sobrevivir al pole giratorio? “ya que te atreviste a ‘volar’ con el pole ¡atrévete a girar!”.

 

 

 

Botella de agua que se recarga sola

tn_botella-1-678x381He leído sobre esta botella maravillosa y no me he podido resistir a contarlo porque uno de los sueños de todo deportista es sin duda el tener agua a mano sin tener que ir a buscarla 🙂 así de vag@s somos para algunas cosas.

La tecnología al servicio del deporte: han creado una botella que se llena sola convirtiendo la humedad del aire en agua. La botella en cuestión utiliza la energía solar para condensar el agua así que simplemente dejando la botella a un lado ¡esta se llenará sola! Puede producir más de 450ml de agua en una hora.

Muy práctica sobre todo para deportes como el running, el ciclismo, etc, pero las pole dancers -como deportistas que somos- también podemos sacarle un buen partido.

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El Fontus, que así es como han bautizado a este artilugio no está de momento pensado para usarse en ciudad ya que la polución existente en el ambiente saturaría su filtro y contaminaría el agua, pero ya es está trabajando sobre un prototipo que incorpore un filtro de carbono para eliminar las moléculas de polvo suspendidas en el aire.

Obviamente este invento funciona mucho mejor en climas húmedos, a mayor humedad ambiental mayor condensación.

La idea en su origen es la de solucionar problemas de abastecimiento de agua en zonas del planeta con problemas de deshidratación en la población por falta de agua potable. Ahora también se está pensando en comercializarlo en el mundo deportivo así que es probable que en los próximos años los veamos con frecuencia.

Desgraciadamente hoy por hoy no os puedo dar ningún vínculo porque la botella en cuestión está todavía en proceso de comercialización pero parece que en breve estará en el mercado a un precio que rondará los 100€.

Web del fabricante: http://fontus.at/

 

Rendirse no es una opción

Realmente este no es un artículo sobre Pole Dance, sino sobre la vida misma. He visto a mucha gente enfrentarse a su primer contacto con la barra. En un principio puedes pensar que las más fuertes, jóvenes y flexibles continúan y el resto se va; pero la realidad no tiene nada que ver con eso.

La realidad es la misma que se esconde en la forma de afrontar los diferentes problemas que la vida nos pone por delante: ¿escapamos de ellos?, ¿nos decimos a nosotras mismas que es mucho para nosotros?, ¿o los afrontamos y pensamos que podemos con todo y que es cuestión de esfuerzo y sacrificio?

Cuando escucho a una persona decir: “uffff, me encantaría aprender pero no tengo fuerza”, o “que chulo pero a mi edad…”, o “nunca lo conseguiría porque yo no tengo coordinación…” o mil frases más que podría narrarte ¡seguro que tú también has escuchado alguna!

Así que para todas esas personas quiero traerles este historia real que son de esas que te ponen la piel de gallina. Historias de gente que realmente tiene impedimientos pero que todavía tiene más ganas de superarlos. Hay muchas historias así, pero este fin de semana leí esta y aquí te la dejo.

“Cuando te dicen con 32 años que tienes esclerosis múltiple, el mundo se detiene. Piensas que eres demasiado joven, intentas entender qué ha motivado su aparición, no comprendes por qué te ha pasado y empiezas a pensar en gente con la misma enfermedad. Se te viene a la cabeza el astrofísico Stephen Hawking, aunque él no padece esclerosis múltiple. Los médicos me contaron que es degenerativa, que la cosa podía empeorar y cuando les pregunté, ingenuo de mí, si podría seguir corriendo, me respondieron que apenas podría caminar 200 metros. ¿Cómo es posible? ¿Por qué a mí? ¿Por qué esto?

Uno no elige siempre las cosas que le suceden, pero sí está en su mano gestionar la manera de afrontarlas. Yo empecé con mal pie. No acepté el diagnóstico y en la caída en picado, mi cuerpo se dejó llevar. Mi estado de ánimo también. Mi mujer, una gran mujer de 43 kg y 1,49 metros de altura, intentó animarme, que no me diera por vencido pero, ¿para qué luchar si era una batalla perdida?

De pronto un día intenté coger a mi hijo en brazos y no pude. Lo volví a intentar y tampoco. Ese día lo cambió todo. Decidí que quería volver a coger a mi hijo en brazos. Tenía que cambiar y afrontar las cosas de otro modo. La batalla solo está perdida si no se intenta.

Me calcé las zapatillas y bajé a la calle. A pocos pasos hay un cartel que dice que la parada de metro más cercana está a 200 metros. Doscientos. Justo la misma distancia que aquel médico me dijo que sería incapaz de caminar. Lo intenté. Tenía que hacerlo por mi hijo, por mi mujer, por mí. Di un primer paso. Siempre dicen que un largo camino empieza por un primer paso, aunque este largo camino sea solo de 200 metros. ¡Qué relativa es la distancia según quien la recorre! Y lo conseguí. Logré llegar a la estación de metro y pensé que si había sido capaz de andar 200 metros a la primera, qué más no podría conseguir.

Empecé a buscar como loco actividades para hacer y paseos cada vez más largos. Los 200 metros se convirtieron en un kilómetro, en 10, en medias maratones y en maratones. Sí, maratones, 42 km con 195 metros. Casi 42 kilómetros más de la “imposible” distancia de 200 metros con la que empecé.

También me apunté al club de piscina de mi barrio, me compré una bicicleta, cambié de zapatillas. Quería comerme el mundo. ¿Esclerosis múltiple? ¿Y qué? Nadaba. Iba en bicicleta. Corría. Cogía a mi hijo. ¿Cuál era el siguiente reto?

Un día descubrí que dentro de los triatlones hay una categoría especial para enfermos de esclerosis múltiple y pensé que eso significaba que en mi estado podía conseguir completar un triatlón de corta distancia. De nuevo, lo conseguí. Y puestos a retarse, ¿por qué no probar con el rey de los triatlones? ¡El Ironman! Eso son 3,8 kilómetros nadando, 180 kilómetros en bicicleta y para rematar, 42,195 kilómetros corriendo. Algunos temían por mi estado de salud, tenían miedo de que quizás se me estuviese yendo todo de las manos, pero yo estaba seguro de que podía conseguirlo. Y lo conseguí, gracias a la ayuda de amigos y familiares.

Pero esta prueba deportiva solo es uno de los retos vitales a los que tengo que hacer frente. Mi vida ha cambiado mucho. Antes era un hombre sano, con sentido del humor, ejecutivo comercial de una gran empresa, viajaba constantemente por todo el mundo para cerrar acuerdos importantes. Mi vida profesional transcurría entre países exóticos, hoteles lujosos, esperar en aeropuertos.

Todo eso cambió cuando, estando de vacaciones con mi esposa, se me cayó el cigarrillo. No le di importancia, pero se me volvió a caer. Quien fume entenderá lo raro de este detalle: pocas veces se nos cae un cigarrillo de las manos, menos aún dos veces. Intenté coger una lata de refresco y no atiné. Ese día empezó una larga tortura, de médico en médico, de falso diagnóstico a falso diagnóstico. Nadie sabía decirme qué me ocurría: que si el estrés, que quizá un ictus leve. Al final dieron con la clave y era esclerosis múltiple.

Ahora sé que los límites pueden romperse, que nadie debe decirte qué puedes hacer y qué no puedes hacer, que tus capacidades solo las conoces tú y que rendirse no es una opción. No, al menos, antes de empezar. Siempre que te marques retos ambiciosos, pero alcanzables, todo depende de ti.

Todo esto lo expliqué en un Informe Robinson, el programa de Canal+ que presentaba Michael Robinson, y eso me abrió puertas y ventanas. Varias asociaciones me llamaron para oír mi historia. Yo insistí en que no quería hacer bandera de nada, que no pretendía ser un ejemplo a seguir en lo deportivo, que hay enfermos de esclerosis múltiples que realmente no pueden caminar 200 metros. Pero en lo conceptual sí creo que cada uno debe marcarse su propio Ironman.

Yo tiro hacia adelante, hablo de ello, porque la esclerosis múltiple es hoy en día una enfermedad totalmente desconocida en nuestro país y, sin embargo, la padecen cada vez más personas. Debemos normalizarla, explicando cómo es y qué sentimos para que los que nos rodean lo entiendan y nos comprendan.

Mi reto personal llamó la atención de una editorial, Amat, que me propuso escribir un libro. ¿Por qué no? El resultado es Rendirse no es una opción. Casi paralelamente, FILMAX se interesó y surgió: 100 metros, una película de ficción inspirada en mi historia. ¡Esto ya que si realmente me supera!

Cuando me preguntan respondo que la esclerosis múltiple no es un resfriado y sigue dando guerra, tirándome a la lona de vez en cuando. Pero no me deja KO, porque tengo mil motivos para luchar, porque me ha hecho mejor persona, porque me ha brindado oportunidades increíbles y porque rendirse No Es Una Opción. Y nunca dejaré de dar las gracias por ello. Gracias, gracias, gracias.”

Si has llegado hasta el final de este artículo entenderás que no puedo decir mucho más que ¡Ramón, no te rindas jamás!, y a todos los demás que tampoco lo hagan porque efectivamente, rendirse nunca debe de ser una opción.

Artículo cogido de http://verne.elpais.com

Rendirse No Es Una Opción
ramon

Coreografías robadas

plagioLo primero que me pasó por la cabeza al escribir este artículo fue plagiar uno que me ha parecido estupendo y que se llama “Pasos de baile robados”. Tenía dos opciones: ponerlo tal cual, o contar lo mismo utilizando mis propias palabras, es decir, cantar la misma melodía pero a mi propio ritmo. En cualquiera de los dos casos estaría obligado a mencionar la fuente por una razón muy simple: porque la ética me obliga a reconocer el buen trabajo del periodista que redacto el artículo, y porque la moral me impide que alguien puede pensar que el artículo ha surgido de horas de estrujarme el cerebro.

Como este artículo promete ser largo y quizás arduo en algún que otro momento voy a empezar -afrontando el riesgo de que no sigas leyendo- contándote mi conclusión: las coreografías son obras protegibles según la Ley de Propiedad Intelectual. Dicho esto, el papeleo que exigiría realizarlo sería un tanto excesivo, y ¡se obliga a describir la coreografía por escrito! Y aunque la tuvieramos registrada y pagásemos lo que hubiera que pagar por hacerlo no está claro que un juzgado nos diera la razón ya que la gente de leyes por lo general no domina materias como puedan ser la danza o el pole dance. Si nos empeñamos en seguir adelante llamaría a peritos expertos… en fin, que pasarían años, gastos económicos y vaya usted a saber que ocurre finalmente.

Dicho esto me apresuro a decir sería un error decir que todo lo que no se condena en un juzgado significa que está bien hacerlo. Nada más lejos de la realidad, sólo significa que la burocracia y la justicia de los juzgados son herramientas que no son perfectas.
Estos temas de juzgados son más para grandes estrellas y suelen ocurrir cuando hay dinero de por medio: por ejemplo la coreógrafa belga Anne Teresa de Keersmaeker denuncia que la coreografía que puede verse en el vídeo Countdown de Beyoncé Knowles es suya y que procede de dos creaciones tituladas Rosas danst Rosas y Achterland y ha sido utilizada sin su autorización.

Lejos de los juzgados creo que respetar la autoría de cualquier expresión artística es más una cuestión ética y moral. El honor, algo tan importante en una parte de la historia, no se recuerda mucho en el mundo en el que vivimos.
Es normal visionar coreografías de otros artistas, coger figuras aprendidas viendo a otros, y generar material nuevo con nuestro aporte personal. Tampoco hay una prohibición explícita que impida copiar un número de principio a fin, pero en este caso no hablamos de creación artística, sino de una interpretación de una obra de arte y en este caso nuestra obligación moral es señalar la fuente de nuestro trabajo.

Según el diccionario de la Real Academia Española se define plagio como “Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias.”. Así pues, no es tanto la acción de copiar como la acción de omitir al creador del original lo que pervive bajo el plagio.
Desde el punto de vista legal, el plagio es una infracción del derecho de autor sobre una obra artística o intelectual de cualquier tipo, que se produce cuando se presenta una obra ajena como propia u original. Así pues, una persona comete plagio cuando copia o imita algo que no le pertenece haciéndose pasar por el autor de ello.

El lenguaje del Tribunal supremo no es tan claro como el de la R.A.E y entiende plagio como “por tal hay que entender, en su acepción más simplista, todo aquello que supone copiar obras ajenas en lo sustancial, por lo que se presenta como una actividad mecanizada, muy poco intelectual y creativa, carente de toda originalidad y concurrencia de genio o talento humanos, aunque manifieste cierto ingenio, dándose, por tanto, plagio en las situaciones de identidad y en aquellas otras que, aunque encubiertas, descubren similitud con la creación original, una vez despojadas de ardides y disfraces, produciendo un estado de apropiación y aprovechamiento de la labor creativa y esfuerzo ideario o intelectivo ajeno; mas no procede confusión con todo aquello que es común, integra el acervo cultural generalizado o ya está anticipado y al alcance de todos, de tal modo que ha de exigirse en todo caso la originalidad en la ideación de la obra ajena plagiada para no confundir los derechos de autor con la utilización de lo que ya se encontraba anticipado y al alcance de todos”.

Si has llegado hasta aquí mereces ver un vídeo para descansar de tanto texto 🙂 Pharrel Williams fue acusado de plagio al realizar la coreografía de su tema 24 hours of Happy. ¿Plagio o casualidades? En lo que coincidiremos todos es en lo complicado que es saber dónde están las fronteras del plagio. ¿dónde empieza la diferencia entre tomar dos movimientos prestados y el plagio? En el vídeo se pueden ver muchos movimientos similares, pero también muchas localizaciones muy parecidas, movimientos de cámara… incluso al final del vídeo de Girl Walk unos judios le preguntan a la chica: Why are you dancing? a lo que ella responde Because I’m happy…

Pharrell Loves My Work from Anne Marsen on Vimeo.

Anne Marsen no ganó un juicio, al menos que yo sepa, pero se desquitó con la satisfacción de hacer saber a todo el mundo que Pharrell amaba su trabajo 🙂

Más elegante fue Beyoncé que al menos admitió haber plagiado una coreografía. Fue acusada por una coreógrafa belga de copiar una parte de uno de sus espectáculos. La cantante pop envió un comunicado en el que reconoce que ese ballet fue una gran inspiración para armar el video… Bien, lo disimuló un poco con palabras bonitas pero al final el que se siente plagiado no quiere más que eso: que se reconozca el buen trabajo que hizo al crear una obra de arte (sea una pintura, una coreografía, una canción, …)

Y ahora que te has divertido un poco con el vídeo y con los chismes de los famosos volvamos a darle vueltas a la legalidad o no del asunto haciendome eco de algunos párrafos que tomo prestados:

“Es posible, para comenzar, que a alguien le sorprenda que las coreografías sean obras protegibles. Lo son sin duda; el artículo 10.1c) de la Ley de Propiedad Intelectual las señala expresamente, emparentándolas con las obras dramáticas, dramático-musicales y teatrales, y el Reglamento del Registro de la Propiedad Intelectual en su artículo 7.2.c) las ubica a los efectos en la Sección III, junto con esas mismas obras. Ahora bien…¿qué requisitos se exigen para registrar una coreografía?…los artículos 13 y 14 del Reglamento nos informan de que habrá -por supuesto- que identificar esa obra: su clase, su duración y una descripción de la misma que se hará por escrito, con una extensión no superior a 25 páginas. Eso significa que el coreógrafo autor deberá esforzarse en formular esa descripción escrita de su coreografía, que seguramente deberá contener la secuencia de pasos de baile empleados, su caracterización, tiempos, etc…a los ignorantes en el mundo de la danza se nos hace difícil imaginar exactamente cómo puede describirse adecuadamente una coreografía, pero lo cierto es que el Reglamento exige que esa descripción se haga por escrito, y lo lógico que se haga identificando los pasos y movimientos, el número de ejecutantes y sus evoluciones, etc.

Una vez registrada la coreografía, esta queda -como cualquier obra-, protegida registralmente. Sin embargo, esa protección registral muchas veces es malinterpretada. Una obra registrada no es una obra vacunada contra cualquier uso indebido, ni contra una vulneración de derechos, ni contra un posible plagio siquiera. Porque registrar una obra no otorga al autor registrado ni un solo derecho que no tuviera ya antes de registrar: el Registro de la Propiedad Intelectual tiene efectos declarativos y no constitutivos, lo que significa que en realidad es un medio de prueba, y no un remedio defensivo infalible. Esto significa que la obra registrada es una obra acreditada, probada, cuya autoría consta oficialmente, así como su fecha de inscripción y el régimen de sus derechos (reservados, cedidos, etc.). Y todos esos extremos pueden ser acreditados de forma oficial, haciendo prueba de lo que expresan con la bendición pública del Registro, lo que puede serle imprescindible a un autor en el caso de verse envuelto en algún problema que necesite resolver demostrando quién es autor, o en qué momento puede acreditarse que esa obra ya existía, o cómo sus derechos están reservados. Pero, contra la creencia popular, esa obra registrada no es, por el registro, una obra intocable.”

Y después de leer tanto sobre el tema me sigo quedando con lo que ya pensaba: ok, puede que no detengan a nadie por plagiar una coreografía  pero  ¿tanto cuesta reconocer los esfuerzos y la genialidad de aquellos de los que aprendemos? Hay que ser humildes, aprender con el trabajo de otros sin hacerlo nuestro y puede que, si trabajamos muy duro, algún día también nosotros creemos algo grande.

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El plagio en el arte

Pasos de baile robados

 

¿Pole Dance en la piscina?

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Sí ¡existe! y se llama Aqua Pole 🙂

El Aqua Pole es, como su propio nombre indica, hacer Pole Dance con una barra sumergida en el agua. Durante una sesión de Aqua Pole se realizan secuencias de cardio, ejercicios de tonificación, etc exactamente igual que en una clase de Pole, pero que gracias a la flotabilidad que nos proporciona el medio líquido se hacen más adecuadas para rehabilitaciones y recuperación de lesiones.

La idea nos gusta, salvo que para ponerla en práctica necesitas dos cosas: una piscina y la barra de Pole… Quizás si tienes una piscina en tu casa y mucho calor te puedas plantear sumergirte con tu bañador y tu barra de Pole para practicar un poco, en otro caso el acceso a este tipo de ejercicio se nos antoja complicado. Aunque que no nos extrañe verlo en un futuro próximo porque ya existen en muchos otros países asociaciones de aquafitness que cuentan con este tipo de instalaciones como se puede apreciar en el vídeo que incluyo a continuación:


El medio acuático proporciona una resistencia multidireccional durante los ejercicios y permite ejercitar sin gran sobreesfuerzo los músculos estabilizadores en la búsqueda de un equilibrio corporal. No tener que cargar con todo el peso de nuestro cuerpo nos permite trabajar la ejecución de los movimientos en un ambiente suave para las articulaciones. El anclaje, ya sea con las manos, pies, codos o corvas se simplifica enormemente.

aquapole2Los ejercicios se realizan, por supuesto, con música y también se realizan coreos interesantes y acrobáticas. Toda la belleza del Pole pero sin estresar en exceso a tendodes y articulaciones durante el movimiento. También, al movernos en el agua, aumenta la cantidad de trabajo del músculo que utilizamos con lo cual realizamos una tonificación más que adecuada.

Generalmete se realiza en piscinas de entre uno y dos metros de profundidad. La base de las barras suele ser de un metro cuadrado y un peso de unos 20 kilogramos aproximadamente. La base se sujeta en el fondo a base de ventosas y es muy sencilla de instalar y de quitar.

Lo que más gusta de esta modalidad de Pole es que permite realizar algunos movimientos “imposibles” que ya nos gustaría poder hacer fuera del agua. Además trabajar en el agua permite tonificar el músculo al mismo tiempo que lo relaja.

¡¿Será esta la forma de conseguir por fin una bandera en condiciones?! 🙂